Tus juguetes ya no tienen pilas,

están gastados con el tiempo,
están quietos, inmóviles,
sin alguien que los saque del cajón …,
y les de vida.

Ya no suena el piano,
ya no corre la tortuga,
ni hace “muu” la vaquita,

la mochila se quedó sin su Dora,
y la pelotita ya no tiene ganas de botar.