En esta sección, tenéis algunas de las palabras que dediqué a June en aquellos días y desde mi corazón, esas palabras que hacen que nos conecte con esa parte más íntima y que nos hace un poquito más humanos cada día.

 

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– 31 de mayo de 2013 –

Esta noche …,

brillarán tus ojos en las estrellas
te esconderás entre ellas
miraré detrás de cada una
y allí te encontraré risueña.

Seguirás radiante,
como el día que volaste,
como la estela de amor
que en nuestros corazones dejaste,
como la última lágrima,
esa …,
esa que nunca derramaste.

Y me enseñarás a danzar,
a bailar con tus latidos,
a vibrar junto a tu alma,
con tu nuevo vestido.

Y me enseñarás a volar,
a reír y a escribir profundo,
a escapar de esta locura
que hoy nubla todo mi mundo.

Escríbeme de vez en cuando,
que yo derramo tus llantos,
entre papeles mojados,
entre quimeras traviesas,
en tu dulce mirada,
en tu fantasía inmensa.

Esta noche vida mía …,

dame libertad en tus alas,
que el mañana ya llegará
con un suave aleteo,
con tu beso en el viento,
con tu amor …,
con mi deseo.


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– 21 de mayo de 2013 –

Hola June …,
te escribo una vez más.

Siento que mis palabras,
no sé cuando, no sé cómo,
pero tú …,
las sentirás.

Te llegarán revoloteando,
se posarán en la esquinita de tu nube,
y juntándolas una a una,
risueñas en tu sonrisa chapotearán.

¿Qué tal en tus nuevos días?
Ayer te sentí muy cerca
y junto a ti,
derramé unos pedacitos de corazón.
La ama y yo,
seguimos caminando juntos,
entre algún que otro día gris.
No te voy a mentir,
sabes muy bien,
que desde que partiste,
te echamos tanto de menos …

Añoramos tu risa juguetona de color nieve,
tus correteos traviesos por nuestros corazones,
las mañanas tempranas,
tus llantos desvelando nuestros sueños,
tus manos sinceras regalandonos abrazos,
tu vocecita tierna al arrojar tus besos,
tu piel suave como brisa de verano,
esa mirada azul en tus ojos despejada,
el desorden divertido de tus juguetes,
el bullicioso latir de tantos momentos vividos.

Poco a poco …,
aprendemos a amanecer,
respirando el aire de tu olvido,
entre los suspiros ligeros
de lo que pudo haber sido.

Poco a poco nos llenamos,
de ese amor que nos mostraste,
de tu ternura, de tu pasión,
del cariño que sembraste.

poco a poco …,
te sentimos en ese lugar,
muy cerquita, muy adentro,
como si estuvieras aquí,
como si nunca,

… te hubieras ido.


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Carta de agradecimiento que se leyó en la despedida de June – 14 marzo de 2013 –

Gracias aitas, gracias hermanos, gracias tíos,

gracias primos, gracias amigos, gracias personal de
la UCI de pediatría, gracias parroquia, gracias Landarbaso Abesbatza,
gracias compañeros de trabajo, gracias a todos los que unís
vuestros corazones a los nuestros en estos momentos
y nos acompañáis en nuestro camino de lágrimas.
Hemos pasado muchos días viendo lo que es la cara
más dura de la vida, pero a la vez, hemos sentido
todo el cariño, toda la energía, todo el amor de
tantas y tantas personas, que nombrarlas una a una
nos sería imposible en este breve momento, gracias
por sostenernos con tanto amor recibido.
June nos ha enseñado a todos muchas cosas, hemos
aprendido lo que es el sufrimiento, el dolor, pero
también la esperanza, la ilusión, la lucha, la
compasión, la alegría de todos y cada uno de sus
recuerdos.
Ha sido un ángel que ha venido a recordarnos
cuales son las cosas más importantes de la vida,
esas, que con las prisas, a veces olvidamos, esas, que
a veces dejamos para mañana y que hay que
hacerlas hoy.
Nos ha dejado en cada uno de nuestros corazones
una luz, un faro que nos guía hacia la felicidad.
June era, y es, porque la llevaremos siempre en
nuestro corazón, un ser tan especial como único.
Te queremos June,
todo nuestro amor estará siempre a tu lado.


JUNE

Mi despedida de June – 12 de marzo de 2013 –

Aquella mañana de marzo,
comenzaste a volar en tu cielo azul como una mariposa bella y hermosa, sin cargas, sin miedos.
tenías los ojos casi cerrados y los dientes blancos como la nieve.
Una dulce sonrisa se dejaba asomar tímidamente en tu carita.

La música lenta y tranquila que siempre escuchaste cuando estabas dormida, una vez más,
te acompañaba en tu último sueño.

Tu corazón todavía latía, se resistía con fuerza y bailaba todavía al compás de la vida.
Tu cuerpo caliente me regalaba esa calidez en mi mano.
Inmóvil pero a la vez, saltabas de alegría comenzando a desplegar tus nuevas alas.

Mi mano en tu pecho escuchaba sin prisas el ritmo de tus latidos y poco a poco, mientras te decía cosas al oído,
la música de tu cuerpo se apagaba mientras la melodía de tu alma comenzaba a brillar y danzabas alegre revoloteando sin parar.
Jugabas traviesa con mis lágrimas y las convertías en gotas de rocío de tu nuevo amanecer.

Jamás, jamás, sentí tanto, tanto amor dentro, pensé que mi pecho iba a estallar y cerraba los ojos a la espera de tu último tic-tac.
Tu corazón se quedó en silencio por un momento y la melodía llegó a su fin.
Tú volaste alto, muy alto, allá dónde ya casi mis ojos no te veían,
y dejaste una estela de estrellas que bañaron mi alma de paz y tranquilidad.

Y entonces, te vi …,
revoloteando feliz entre pétalos de amor,

y entonces, te vi …,
revoloteando,

danzando y riendo.

Las últimas palabras que le dije fueron “nos volveremos a ver pronto princesita, no lo dudes”