Nuestra Historia

Os preguntaréis…, ¿cómo surgió todo esto?, aquí os dejo nuestra historia, la historia de «Juneren Hegoak – Las alas de June». Como toda historia, tiene sus momentos felices, los no tan felices y los que pasan sin saber muy bien que sientes.

Todo comenzó en diciembre de 2012, cuando nuestra pequeña June no se encontraba del todo bien, pero bueno pensamos, «será algo sin importancia», algo pasajero. Estuvimos de médicos para arriba y para bajo, hasta que al final, el 15 de enero del 2013 ingresó en el Hospital de San Sebastián. Allí los médicos estaban un poco asustados, no le veían buena pinta al asunto y después de unas pruebas, nos transmitieron lo que hasta ahora, ha sido la peor y más dura noticia de nuestras vidas …, nuestra pequeña June, nuestra querida June…, tenía un cáncer, un cáncer muy malo que se propagaba muy rápidamente por todo su cuerpecito. Nuestra lucha comenzó en ese momento.

Pero había posibilidades y teníamos que luchar a su lado, estar fuertes y alegres para darle toda nuestra energía. Nos querían trasladar a Cruces en Bilbao, pero estaba tan malita en la UCI de pediatría que no podían ni hacer el traslado. Primero vino una quimio, ahí lo pasamos muy mal, ya que entre el cáncer que se extendía sin parar y los efectos secundarios de la quimio, June, estaba muy débil. Tuvieron que entubarla, luego hacerle una traqueotomía para que pudiera respirar, también le fallaron los riñones y estaba con una máquina que filtraba su sangre por ella. Después vino la segunda quimio, parecía que todo se iba remontando, se planificaba quitarle la traqueotomía y que respirara ella solita, le  quitaron la máquina que filtraba su sangre y hasta jugaba con nosotros, cuando le cantábamos canciones, nos sonreía y parecía que la vida, volvía a su cuerpecito. June mostró una valentía increíble, pero de repente, una bacteria cuando sus defensas estaban bajas, se llevó su dulce sonrisa y eso, acabó con nuestra lucha, con sus sufrimientos y al final, después de 2 meses en la UCIP, un 12 de marzo de 2013, June…, voló hacia su nueva vida.

Ese día le escribí estas palabras, mi despedida:

Aquella mañana de marzo,
comenzaste a volar en tu cielo azul como una mariposa bella y hermosa, sin cargas, sin miedos,
tenías los ojos casi cerrados y los dientes blancos como la nieve.
Una dulce sonrisa se dejaba asomar tímidamente en tu carita.

La música lenta y tranquila que siempre escuchaste cuando estabas dormida, una vez más,
te acompañaba en tu último sueño.

Tu corazón todavía latía, se resistía con fuerza y bailaba todavía al compás de la vida.
Tu cuerpo caliente me regalaba esa calidez en mi mano.
Inmóvil pero a la vez, saltabas de alegría comenzando a desplegar tus nuevas alas.

Mi mano en tu pecho escuchaba sin prisas el ritmo de tus latidos y poco a poco, mientras te decía cosas al oído,
la música de tu cuerpo se apagaba mientras la melodía de tu alma comenzaba a brillar y danzabas alegre revoloteando sin parar.
Jugabas traviesa con mis lágrimas y las convertías en gotas de rocío de tu nuevo amanecer.

Jamás, jamás, sentí tanto, tanto amor dentro, pensé que mi pecho iba a estallar y cerraba los ojos a la espera de tu último tic-tac.
Tu corazón se quedó en silencio por un momento y la melodía llegó a su fin.
Tú volaste alto, muy alto, allí dónde mis ojos ya no alcanzaban a verte,
y dejaste una estela de estrellas que bañaron mi alma de paz y tranquilidad.

Y entonces, te vi …,
revoloteando feliz entre pétalos de amor,

y entonces, te vi …,
revoloteando,

danzando y riendo.

Las últimas palabras que le dije fueron “nos volveremos a ver pronto princesita, no lo dudes”

Estando en el hospital veíamos a muchas familias sufrir, algunas sin recursos, ni apoyo  familiar, llegamos a conocer a una madre soltera con su bebe, que sólo tenía el apoyo de la parroquia de los Capuchinos de Errenteria. A raíz de esta, nuestra historia, después de vivir el sufrimiento en primera persona, después de sentir todo lo que sentimos, todo lo vivido nos inspiró a ayudar a otros niños y niñas necesitadas, y decidimos que debíamos hacer algo, algo para ayudar a estas familias necesitadas y así surgió «Juneren Hegoak».

En la despedida de June, pasó algo mágico …, todo el mundo acudió, todo lo sucedido tocó el corazón de muchas personas, amigos, familiares, amigos de amigos, gente del barrio. Joxin el cura nos dijo, «hoy ha sucedido algo mágico en esta iglesia y no hay que desperdiciar todo el amor que aquí se ha generado , entre todos podríamos hacer algo, algo para poder ayudar a familias en situaciones similares» y nos pusimos manos a la obra.

Ahora, este sueño va creciendo día a día y cómo escribí una vez, «no queremos salir en los telediarios, ni ser muy grandes, tan sólo me conformaría si pudiera ayudar a un niño, a una niña y que su historia acabara en un bonito final». Quizás en un futuro, esto crezca tanto que podamos llegar con «las alas de June» a muchos más niños y niñas …, todo depende en parte de ti que estás leyendo estas palabras …, de todos y todas. Cada pasito que damos, es un paso para esas niñas y niños que apoyamos.

JunePrimeraQuimioFoto tomada cuando le estaban dando la primera quimio  el 22 de enero de 2013

Ahora me queda tu recuerdo, tu esencia y que ….,

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños,

haciendo cosas pequeñas,

puede cambiar el mundo»

– Eduardo Galeano –

Y aunque …,

» A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar,

pero el mar sería menos si le faltara esa gota»

– Madre Teresa de Calcuta –

Muchas gracias por formar parte de nuestra historia. Juntos y juntas, podemos cambiar el mundo.