El pasado sábado 18 de noviembre, el voluntariado de Juneren Hegoak participó en una jornada de formación impartida por los coaches Ángel Castrillo y Beatriz Larrañaga.

El grupo de trabajo, formado por 23 voluntarios y voluntarias de las diferentes áreas de la asociación, profundizó, gracias a las diferentes herramientas propuestas por los dinamizadores, en el viaje de la comunicación, de la buena comunicación dentro y fuera de Juneren Hegoak.

En estas cuantas líneas se resumen los datos de la jornada. Pero las personas que compartimos esas horas en la sede de Adegi en Miramón sabemos que se vivieron muchas más cosas. Sabemos que hay mucho que comunicar en cada gesto, en cada matiz de la voz, en todo lo que se da y se recibe que no se expresa con palabras. El voluntariado de Juneren Hegoak sabe que en un abrazo se transmite vida, se comparte vida. Y en la familia Juneren Hegoak nos da por abrazarnos, ¡qué le vamos a hacer!

También pudimos percibir que nos resulta complicado interrumpir la comunicación de algo muy profundo cuando la otra persona nos está abriendo su corazón, y que sentirse no escuchado es una experiencia muy desagradable. Y en Juneren Hegoak nos gustan las personas, y eso nos motiva generar espacios de encuentro y de cariño, ¡es marca de la casa!

Una buena comunicación se sustenta en valores, y eso es algo que no falta en Juneren Hegoak: valores compartidos por el voluntariado, valores que nos unen y nos empujan a ser mejores cada día y a estar cerca de las familias que necesitan de Juneren Hegoak. Valores que nos llevan una y otra vez a la esencia de June, la raíz de esta gran aventura por la que Carlos y Amaia apostaron y en la que nos invitaron a caminar con ellos. Compromiso, honestidad, alegría, amor, humildad, ilusión, trabajo, empatía, cariño… y algunos valores más son los que se han colado en nuestra mochila de víveres para este camino, ¡caminante no hay camino!

Y la emoción. Hacer las cosas desde el respeto hacia el otro, desde el cuidado y la emoción que siempre está a flor de piel en los momentos intensos que hemos vivido en Juneren Hegoak. Si nos conocéis sabréis de lo que hablamos cuando nos referimos a ese cosquilleo que sentimos cuando miramos a los ojos de los txikis que acompañamos o escuchamos a las personas que comparten con nosotros ilusión y proyectos. Y sí, las lágrimas afloran a nuestros ojos ¡y embellecen el alma!

Y seguimos… sí, continuamos aprendiendo, cada día, a ser mejores personas, a ser una asociación más unida y fuerte, más cercana a las necesidades y a las personas. Y seguimos manteniendo la mirada de June como un faro que guía nuestro camino. Gracias June.

 

Esta entrada también está disponible en: Euskera